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11/30/2008

Candombe: identidad y resistencia

En los conventillos se hacinaban en baratas piezas de alquiler, formando panales humanos de hijos de esclavos, compartiendo prácticas y realidades comunes que les permitieron convertirse, pese a las desfavorables condiciones, en importantes actores sociales y activos protagonistas de la historia, capaces de crear cultura y dejar un importante legado que aún perdura.

Hasta diciembre de 1978, el conventillo de Medio Mundo —ubicado en la calle Cuareim 1080, en pleno barrio Sur de Montevideo— fue uno de los núcleos más importantes de la cultura afrouruguaya.

El escaso valor residencial del barrio como consecuencia de su permanente exposición a los fríos vientos del Atlántico, hizo que la zona fuera principalmente poblada por uno de los sectores de más bajos recursos: los esclavos libertos. Otro importante punto de concentración cultural similar fue el conventillo "Reus al Sur" de la calle Ansina, en el barrio Palermo.

En estos barrios vivieron principalmente los descendientes de aquellos africanos traídos como esclavos al Río de la Plata, y que a lo largo del siglo XIX fueron obteniendo una endeble y precaria libertad, resignificando el acervo cultural de sus ancestros en la nueva realidad americana que vivían.

En los conventillos se hacinaban en baratas piezas de alquiler, formando panales humanos, compartiendo prácticas y realidades comunes que les permitieron convertirse, pese a las desfavorables condiciones, en importantes actores sociales y activos protagonistas de la historia, capaces de crear cultura y dejar un importante legado que aún perdura.

Ese concentrado aglutinamiento de una población con fuertes raíces, con historia y tradiciones similares, y con necesidades y penurias comunes, acabó transformando a los conventillos de Ansina y Cuareim en los principales centros de irradiación cultural afrouruguaya, donde la negritud —caracterizada esencialmente por la música de tambores— latía con incontenible fuerza. Allí nacieron las principales modalidades del candombe existentes en el Río de la Plata, que constituyen actualmente las más representativas, tanto en su práctica cotidiana como en el Carnaval y las Llamadas.

Estos importantes centros donde se mantenía enérgicamente viva la identidad, la memoria y las raíces, se convirtieron en una seria amenaza para la historia oficial, esa malhumorada señora a quien no le gusta discutir con la realidad.

En diciembre de 1978 y enero de 1979, los conventillos de Cuareim y Ansina, respectivamente, fueron demolidos por el gobierno de facto, alérgico a toda manifestación popular. El Gobierno sostenía que los negros y sus tambores empobrecían la ciudad, y que no podían vivir en el centro de Montevideo porque perjudicaban su particular atractivo turístico e inmobiliario. Los militares desalojaron forzosamente a los vecinos y derribaron las edificaciones para que sus habitantes no pudieran volver. Trece años atrás, en 1965, también había sido desalojado el conventillo de la calle Gaboto, en Cordón Norte, otro importante punto de efusión cultural afrouruguaya, que luego fue utilizado como cuartel de policía.

Luego de su demolición, el lugar donde estuvo el conventillo de la calle Ansina fue utilizado como playa de estacionamiento, mientras que el terreno de la calle Cuareim permaneció baldío.

Actualmente, en el mismo terreno donde estuvo el conventillo Medio Mundo se está construyendo un edificio con capacidad para 44 departamentos. Curiosamente, la obra va a mantener algunos detalles estéticos que tenía el conventillo y el patio conservará el mismo aljibe. Pero los antiguos vecinos, pequeño detalle, no podrán volver desde las periferias a las que fueron expulsados.

La dictadura se llevó el vecindario. Pero no se ha podido llevar el candombe. En Montevideo, el candombe sigue convocando a los tambores. Los tambores siguen convocando al candombe y congregando gente. Los murales pintan la historia y revitalizan los barrios. Las expresiones populares que latían en los conventillos siguen poblando los rincones y las calles de la ciudad, y ya no se restringen a un color de piel determinado sino que pertenecen a todo el pueblo, como un ejercicio de resistencia que no ha podido ser erradicado.

Los conventillos pueden haber sido demolidos, pero más allá de las paredes que hoy ya no están, Ansina y Cuareim constituyen en la actualidad el escenario más concreto de práctica y reivindicación de la negritud uruguaya. A partir de la demolición física de aquellos bastiones culturales, Ansina y Cuareim se han convertido en un patrimonio intangible que ningún poder de turno podrá arrancar ni prohibir. El candombe representa hoy una importante manifestación de identidad, memoria y resistencia, y se enarbola como un valioso ejercicio de afirmación y construcción comunitaria.

Luego de casi 30 años del derrumbe de los conventillos, el Gobierno terminó asumiendo la decisiva contribución de los afrouruguayos a la identidad nacional y declaró el día 3 de diciembre como Día Nacional del Candombe, fecha en que se demolió la histórica edificación de Medio Mundo.

3/01/2008

Carnavalero

Un instante antes de entrar en la avenida, para el primer desfile el dia 03/02/08, yo soy el Menos negro.

2/14/2007

Paren el mundo que me quiero bajar






Si Marx hubiese vivido en Artigas su frase seria que "El carnaval es el opio de los pueblos", en el post anterior hacia referencia a una fase Kafkiana que este humilde aporreador de teclados esta pasando y no es otra cosa que la fiebre carnavalera en esta ciudad, normalmente soy considerado un tipo medio diferente por los libros que leo, la musica que escucho y algunas actitudes frente a la vida que he venido adoptando (a modo de ejemplo yo no entiendo como puede haber una calle con el nombre de Bernabe Rivera) pero en esta epoca se agudizan bastante, por ejemplo hoy llego a mi laburo y prendo la radio y no existe otro tema para discutir con microfono abierto y todo que si la television va o no a trasmitir el desfile de las "escuelas de samba", encuanto eso la intendencia nos aplico un petit aumento de mas o menos un 200% en la contribución, otra, murio un joven de esta ciudad (y van...) por circular en moto sin el casco, que a pesar de haber una ley que obliga su uso increiblemente nadie la respeta y no pasa nada y después salen con que si estaba alcoholizado o no, yo pienso que era un ser humano y para alguien debió ser importante, a mi me preocupa que haya muerto otra joven por disturbios alimenticios por respetar las condiciones que les imponen las agencias y esta todo bien, ahora "cuando pase el carnaval van a ver la calentura que nos vamos a agarrar" por que en este momento no existe en el mundo nada mas importante que el precio de las entradas para ver el citado desfile.

Aclaro que no estoy en contra del Carnaval y reconozco que gracias a eso algunos (muchos) tienen unos dias para ganarse unos mangos y otros (pocos) ganarse muchos mangos, pero todo bien, simplemente me parece que deberiamos mantener la condicion humana de indignarnos y patear por cosas que realmente nos tendrian que importar y no dejarnos llevar por la argolla, lamentablemente creo que tengo para un buen tiempo de ser el "Kafkarudo".

No escribo mas por que tengo que escuchar cual va a ser el orden del desfile.



PD. visite el carnaval de Artigas pero no venga a comentarlo conmigo :P


Creditos
  1. La frase del titulo la lei en un graffiti en un muro que sinceramente no recuerdo donde estaba.
  2. Imagen: http://www.komista.de/kafka/